10 MOMENTOS “MALOS” CON DIABETES

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10 MOMENTOS “MALOS” CON DIABETES

Los momentos, días, semanas o temporadas malos o muy malos existen. Y aunque nos dicen y hay que pensar que solo son eso, días y momentos que pasaran y que uno volverá a la “normalidad” de su día a día, hay que estar preparados para cuando llegan. 

Con los años, he aprendido que por muy bien que uno haga las cosas, en diabetes, es importante saber que a veces haciendo lo mismo y actuando como siempre, las cosas no salen igual y puede aparecer uno de estos días “malos”. En todas las consultas médicas y con todos los expertos que podamos hablar sobre diabetes nos darán consejos y herramientas para estar bien, pero casi nunca nos dan pautas para gestionar emocionalmente estos días “duros”. Saber que van a existir, que pasaran y que hay que aprender a gestionarlos y no tirar la toalla cuando lleguen, es tan importante, o casi me atrevería a decir que más, como aprender todo lo demás.

Y es que cuando uno de estos momentos llega deberíamos poder tener derecho a enfadarnos con el mundo y con nuestra enfermedad, derecho al pataleo y derecho al mal humor. A maldecir lo que nos ha tocado y poder desahogarnos tranquilamente. Y no confundir nunca este estar enfadado como consecuencia de con no aceptar la enfermedad o no tener claro que se puede tener una vida plena o hacer todo lo que nos proponemos. Seguramente este punto es complicado para nuestro entorno porque ver a alguien enfadado o de mal humor es algo que por norma general no gusta a nadie y siempre (nosotras somos las primeras que también lo hacemos cuando quien está enfadado es otro), intentamos darle la vuelta a la situación buscando la manera de neutralizar el enfado. Pero quizás esto también tenemos que replantearlo y debemos dejar que de vez en cuando cuando el cuerpo nos lo pide podamos poner voz y palabras a nuestros sentimientos negativos y no tengamos que estar siempre aparentando que todo nos va bien si en según qué momentos no es así.

De hecho, los que nos seguís de hace tiempo sabéis que nuestros post siempre tienen ese fondo de superación, motivación o normalidad y buscan el positivismo y el entusiasmo, pero de vez en cuando pues también nos enfadamos y también nos gustaría poder gritar al mundo, tal y como decía la canción, I (you) HAD A BAD DAY!! 

10 momentos “malos” con diabetes

Aquí va nuestra lista de bad days, de momentos malos o muy malos, que nos hemo ido encontrando a lo largo de nuestras vidas con diabetes de largo recorrido y que sabemos, aún con todos los años acumulados a la espalda y la experiencia del largo plazo, que más tarde o más temprano siempre volverán a aparecer. 

1. Las hipoglucemias

En general son unos de los momentos más “jodidos” y que más a angustia, frustración, rabia y mal humor nos generan porque no nos sentimos bien y porque además en muchas ocasiones podemos no acordarnos, necesitar ayuda o parar para recuperarnos. Al entorno, no nos tengáis en cuenta si nos enfadamos después de una hipo o si estamos de peor humor en las temporadas donde tenemos muchas más de lo habitual. Son malas compañeras, para todos, quien las vive en primera persona y quien tiene que soportarlas como acompañante. 

Las hipos nocturnas merecen un párrafo propio y particular por la capacidad que tienen de maximizar nuestros sentimientos negativos cuando aparecen con según qué valores y circunstancias. Es el momento ese en que se nubla toda razón posible (si queda algo de razón estando en hipo), nuestra mente no puede procesar absolutamente nada y en lo único que piensa la única neurona que nos debe funcionar a esas horas es en comer (o casi mejor dicho devorar) todo lo que hay en la nevera. Es como si nuestro estómago tuviera un agujero negro infinito que no se llena absolutamente con nada y no pudiéramos parar de comer. Por mucho que quien tengas al lado te diga que ya es suficiente y que no necesitas todo eso para remontar es totalmente inútil ningún razonamiento o actuación racional porque nuestra mente está totalmente fuera de control. El instinto de supervivencia es superior a cualquier otra actuación. Este mal momento puede convertirse en auténtico drama a la mañana siguiente si no hemos corregido el súper extra de hidratos que hemos ingerido y lo que era una hipo demoledora de madrugada se acaba convirtiendo además en un cabreo tremendo de buena mañana y probablemente un día siguiente de descontrol. 

Las hipos inoportunas. También podrían entrar en las categorías anteriores pero hemos considerado que se merecen  otro párrafo particular porque no es solo la hipo en si lo que duele o amarga, sino el efecto que esta tiene por las consecuencias sobre lo que estábamos haciendo o íbamos a hacer. Multitud de ejemplos encontramos en esta categoría: un rato íntimo con la pareja, una excursión, en medio de un examen, en medio de una reunión, al entrar al metro abarrotado de gente, en medio de la calle, mientras vas de camino a recoger a tu hijo al cole y llegas tarde, en medio de un partido de fútbol… 

2. El día que la insulina parece agua

Esos días en lo que todos los números que ven tus controles empiezan por 200 como poco y hagas lo que hagas así siguen. Venga poner bolos, venga corregir y nada parece funcionar. No hace falta decir mucho más sobre ellos, existen, son desesperantes y por motivos varios (enfermedad, estrés, haber tomado corticoides, etc) todos los hemos tenido. Y es que a parte del enfado de los malos valores, con este panorama uno se encuentra físicamente hecho polvo!! Con lo que además de luchar contra el glucómetro hay que luchar contra el malestar general! Aún así lo peor de lo peor es cuando la insulina parece agua y no tienes ningún motivo aparente o de los conocidos para que esto pase!!!! Cuando has cambiado el boli de insulina o todo el equipo de infusión y sigues igual, con lo que cuando las cosas finalmente vuelven a la normalidad te quedas sin saber el porqué de esa situación.

3. 2+2 son… 4?

Cuando haciendo exactamente lo mismo que ayer hoy el resultado es totalmente diferente. Clásico de clásicos. Mal momento por excelencia, fuente de frustración e impotencia. Y es que otro de los clásicos en diabetes es recordarnos que casi nunca 2+2 son 4, y que lo que funciona hoy no tiene porque funcionar al día siguiente. Y entonces es cuando dices ah entonces es que está no es la manera adecuada de hacerlo, pero unos días después vuelves a probarlo y oh! Sorpresa! Ahora si ha funcionado igual como el primer día. Y a la frustración e impotencia se le suma el desconcierto de no saber cuándo aquello funcionará y cuando no!! 

4. Las hormonas

En Republikadiabetes somos 3 féminas, con lo que las hormonas son uno de nuestros caballos de batalla importantes (tendremos que escribir un post específico sobre ellas y dedicarles la atención que se merecen como dios manda). Esas hormonas que pueden desmontar todo tu buen control, que son muchas veces impredecibles, que lo que ha funcionado el mes anterior no funciona en absoluto en esta ocasión y lo que es peor, no sabes cómo afrontar el mes que viene! Mal momento donde los haya y que para mayor inri, es cíclico!!!!!

5. Las semanas enteras malas

Hay temporadas que por motivos muy diversos todas las personas podemos pasar por un mal momento (una separación, una pérdida, un familiar enfermo, uno mismo con otra enfermedad, problemas laborales, económicos, etc.), lo que también tendrá efecto negativo sobre el control de nuestra diabetes. Es cuando aparecen las gráficas esas que parecen el perfil de una etapa de montaña del tour de Francia, con picos y valles, subidas y bajadas constantes, con mil bolos correctores, con noches en hipo o hiper sostenida… En estas situaciones además puede aparecer el efecto círculo vicioso, y es que algo originalmente nos ha desmontado los controles, los vemos descontrolados, y entramos en más y más descontrol, lo que puede agravar aún más la salida o la gestión del problema original y así un día tras otro. 

6. Los consejos u opiniones no pedidos

Este punto puede llegar a ser agobiante o desesperante en momentos como el debut en el que parece que todo el mundo tiene la solución a tus problemas sin tener la mayoría de ellos idea alguna de lo que tu nueva vida implica, en el que aparecen las típicas frases de “con los años se te irá”, “yo no podría pincharme”, “y es para siempre? Menudo coñazo”. La ignorancia es muy atrevida y a veces no hay ni maldad ni mala fe en estas frases pero para nosotros pueden llegar a ser muy dolorosas y frustrantes. Con los años aprendes a relativizarlas y darles la importancia justa o ignorarlas directamente, pero aún así no quita que según quien sea la persona que lo diga el mal momento sea una realidad.

7. Los porqués

Pregunta más o menos recurrente según las circunstancias, el momento vital de cada uno o según nuestra manera de ser. Aún así, una pregunta que seguro que en algún momento todos nos hemos hecho y que podemos responder y sortear de manera más o menos airosa, más o menos dolorosa, más o menos furiosa. Sea como sea, y seamos como seamos, la pregunta por lo general nos recuerda que nuestra vida podría ser diferente y en la mayoría de casos que hay un antes y un después del debut supone casi siempre una sensación de nostalgia, de rabia o enfado, un momento malo en toda regla.

Preguntas, interrogantes, ¿Qué me ha pasado?
Preguntas, interrogantes, ¿Qué me ha pasado?

8. El cansancio

La cronicidad cansa. El para siempre cansa, cansa mucho y cuando el para siempre es todos los días las 24h del día hay veces que este cansancio supera todo lo demás. Y sí, de vez en cuando por muy asumida e interiorizada que tengamos nuestra situación, por muy por la mano que tengamos nuestras “obligaciones” diarias, por mucho control que tengamos sobre todo lo que rodea nuestra cronicidad, el cansancio aparece. El deseo de poder desconectar un rato, de salir a la calle con las manos en el bolsillo; de comer o beber lo que nos apetezca sin mirar la hora que es, ninguna de nuestras máquinas, ninguna app ni tabla nutricional, sin pensar, en el fondo; de irnos de viaje con solo una muda de recambio y un cepillo de dientes, son deseos que en algún momento nos han venido a todos a la mente. 

9. La discriminación

Ese momento en que te sientes discriminado por lo que te pasa y que tienes la sensación que el mundo se derrumba a tus pies. Y es que esta discriminación puede tener muchos niveles y abastar muchos campos. Desde que los niños no puedan hacer todas las actividades con normalidad en el colegio, hasta ser rechazado en algún trabajo pasando por el hecho que (casi) ningún seguro de salud nos quiere como clientes, que firmar una hipoteca y su consiguiente seguro de vida también nos sale más caro o que el carné de conducir hay que renovarlo cada 5 años. Según el tipo de discriminación las consecuencias en nosotros mismos y en nuestro entorno serán unas u otras y nos puede costar más o menos remontar esta situación y recuperar o no perder la confianza en nosotros mismos y la autoestima.

10. Las hipers

La sed implacable y las ganas de hacer pipí incontrolables de las hiperglucemias, por no hablar del mal humor y el malestar general. Mal humor por cualquier comentario que nos hagan, sea en el sentido que sea, y es que nos sentará mal que nos digan blanco, negro o violeta. Y como más agua bebes más ganas de hacer pipí tienes, pero esa sed sigue ahí, bebes bebes y no hay forma que desaparezca!!! Esta situación se convierte en el súmmum de la frustración cuando viene provocada por una obstrucción de catéter los que llevamos bomba o cuando, por ejemplo, nosotros mismos nos olvidamos un bolo de la comida, ya que solo nos queda enfadarnos con la máquina o con nosotros mismos, a cuál cosa peor!

A los que acabáis de llegar a este mundo de la diabetes no os desesperéis cuando aparezcan, simplemente coged aire, respirad, enfadaros, expresad vuestros sentimientos negativos y la rabia, llorad, aprended todo lo posible para reconducirlos una vez desahogados y recordad que al día siguiente siempre vuelve a salir el sol, que un grano de arena no hace montaña y que lo de relativizar siempre hay también que tenerlo en mente!! 

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