CUANDO NO TODO ES POSIBLE CON DIABETES II

0
CUANDO NO TODO ES POSIBLE CON DIABETES II

Hoy continuo con la vida real, lo que supone vivir con diabetes y detrás de la frase TODO ES POSIBLE CON DIABETES. Os cuento cómo van mis gestiones para la certificación. Resumen rápido: MAL.

Eso sí, he hecho un amigo nuevo, se llama Jim y dice que gestiona los requerimientos especiales del ente que gestiona los exámenes a los que me enfrento.

Ya lo llamo por su nombre porque hablo con Jim por email y teléfono todos los días desde hace como 2 semanas. Sí, no estoy exagerando…todos los días. Esto de la bomba de insulina y un MCG debe ser lo nunca visto y peligrosísimo en un examen en el que tienes un revisor detrás soplándote la nuca.

No, no estoy exagerando. El centro examinador permite 4 exámenes al mismo tiempo y el revisor se sienta detrás de todos ellos simplemente soplándote la nuca, es decir, pegadito a ti, solo mirándote.

Yo, aunque a estas alturas ya me creo todo de los americanos (ya sabéis están muy locos y son muy hipócritas), pero este culebrón no me lo esperaba. Dejadme repasar dónde lo dejé en el blog porque han pasado tantas cosas…

Empezaré el día que conocí a Jim.

En el baile de llamadas y solicitudes telefónicas un viernes por la tarde a eso de las 18 recibo una llamada de la India. Umm, ya sabía que debía ser el call center de esta gente (mejor debería llamarlos gentuza).

Al teléfono algo que no me esperaba, una voz en perfecto inglés americano identificándose como el gestor de mis necesidades especiales, informándome del proceso aseguró, pidiendo perdón por la tardanza en la gestión, se llamaba Jim. Muy “polite”, se nota el entrenamiento en atención al cliente diría yo. Lo que no sabía es hasta qué punto iba a conocer a Jim. A estas alturas odio a Jim hasta que hablo con él por teléfono, entonces me siento mejor porque su entrenamiento en atención al cliente es realmente bueno, al final de la llamada acabo encantada con Jim (el tío es realmente bueno, me encantaría conocerlo de copas).

Jim es como esa gente con la que terminas la conversación pensando que te ha entendido y te va a ayudar, para la que nunca hay ningún problema.

Reconozco que caí en las redes de Jim. Me creí a Jim.

A estas alturas odio a Jim.. hasta su siguiente llamada.

Pues bien, después de varias llamadas, confirmando mis fechas y lugares preferidos de examen, me llama varias veces informándome de cómo va todo. Simplemente para informar. Esto, os confieso, que me emocionó. Después de varias llamadas ya me empezó a escamar tanta demora para confirmar un lugar. En una llamada me informa que el lugar que he escogido para el examen no está disponible (qué raro pensé, solo es entrar con geles y bomba de insulina y MCG). No le di importancia, ya a estas alturas me vale cualquier lugar.

La siguiente llamada me pregunta si me viene bien Madrid, que allí tienen una sala apartada que reúne mis requerimientos. Ya a estas alturas no esperaba volver a repetir lo que iba a llevar conmigo al examen, pero los volvemos a repasar y de repente aparece un nuevo requerimiento que es hacer el examen en una sala aparte ¡¡¡ Aquí volví a perder la ilusión en el ser humano! ¿Se reproducen mis requerimientos? ¿Tienen vida? ¿cómo pueden cambiar y nunca ser las mismas cada vez que hablo con esta gente? ¿dónde apuntan lo que les digo?

Llegados a este punto, me pongo en contacto con mi amiga Emily. Emily es una profesora de inglés que conocí en mi primer trabajo en clases particulares a empleados. Es canadiense y casada con un español. Contacté con ella porque empiezo a dudar de mis capacidades lingüísticas y sobre todo de comunicación. Emily le explica mi situación a Jim con su perfecto inglés a toda mecha. Parece que Jim lo ha entendido, me dice Emily. Ya veremos, pensé yo.

Los siguientes días recibo emails de Jim informando que las fechas que escogí no están disponibles, le respondo que cuando quiera y donde quiera, que me la pela ya el p#&o examen. Que escoja un día con una moneda y un lugar del mundo que voy a hacer allí a hacer el examen, hasta la India si quiere.

La siguiente llamada de Jim, repasando todo de nuevo (esta debe ser como la 30 vez que me repito todas las que he hablado con Jim o escrito email) me dice que tiene una fecha y lugar. Aquí os juro que me emocioné porque no sabía a qué lugar iba a tener que coger billete¡¡¡ que emocionante, ¿verdad? Al fin un lugar y una fecha que nada tenía que ver con las que había pedido, pero oye… Me comenta que me llegará email de confirmación con dirección del centro al que tengo que ir y además me dice que todas mis necesidades ya están anotadas.

Esperando espero…

Unos días más tarde me llega email de confirmación donde están todos los detalles… ¿adivináis?…… SIN MI BOMBA DE INSULINA NI MCG EN ELLA, UNICAMENTE GLUCÓMETRO¡¡¡¡¡¡¡¡

El plan de acción actual tiene dos vías, ya que este es solo el primer examen de 3, y esto se asimila mucho a mi diabetes:

  1. Seguir reclamando por modo oficial por reclamación formal, nada de llamadas solo escritos, reclamando el cumplimiento de certificado médico expedido por mi profesional donde dice que mi tratamiento consiste en una bomba de insulina y un monitor continuo de glucemia.
  2. Plan “B” DIY o “hazlo tú mismo” (por si alguien lo dudaba): cuando los canales oficiales no te ayudan uno tiene (DEBE) tomar las riendas y hacer lo necesario, es un derecho de todos, un deber, no quedarse esperando a que nadie solucione nada sino hacerlo tú mismo.

Sr Burns

Ahh… bueno, también, hoy he empezado a estudiar la materia del examen….

LEAVE A REPLY

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.