QUÉ SENTIMOS EN HIPOGLUCEMIA

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QUÉ SENTIMOS EN HIPOGLUCEMIA

Los síntomas de hipoglucemia están enumerados, clasificados, perfectamente entendibles, pero a menudo los “outsiders” (personas que no tienen diabetes) no llegan a comprender lo que sentimos los tipos 1 cuando estamos en hipoglucemia.  Aquí intentaré explicarlo.

Al principio de mi diabetes las hipoglucemias eran algo que no se podía obviar por los síntomas físicos, en pocas palabras es como si te diera un infarto, el corazón quiere salir del pecho y lo sientes palpitar sin cesar, las gotas de sudor recorren hasta el último rincón de tu cuerpo y si no te han contado los síntomas realmente crees que ha llegado tu hora.

Eres incapaz de pensar, el nerviosismo te acelera y no puedes dejar de moverte, todo empieza a oírse más lejano y si tienes la suerte de encontrar algo de glucosa podrás tranquilizarte y sentir que tu máquina baja de 300km/h a 100km/h en peor de los casos te despertarás con un buen chichón y mucha confusión acompañando al dolor de cabeza.

Ese corazón parece que se va calmando a medida que sube la glucemia, los eternos 15 minutos que esperas para ver si ha hecho efecto la glucosa son 15 años, 15 años de palpitaciones en la cabeza, el corazón ya se te ha salido del pecho y empieza el dolor de cabeza. ¿15 minutos?, ¿1 glucosa?,¿galletas? ¿Caramelos? ¿No tengo nada más?

Tu cerebro te grita, lo oyes claramente, quiere glucosa, te grita que va a morir…tú te sientes morir….buscas algo más, ¿no tengo nada más? Nada más¡¡¡¡ él no lo entiende, intentas explicarle a tu cerebro que estarás bien. No quiere escucharte, él te sigue gritando y tú lo oyes alto y claro, grita¡¡¡¡ muy alto¡¡¡¡¡¡ no se calla¡¡¡ que se calle ya¡¡¡

Por las noches, soy difícil de despertar, las hipos nocturnas provocan las peores pesadillas, angustia, despertares repentinos con las pulsaciones a mil por hora, miedo, tengo que saltar de la cama, ¿dónde estoy? ¿que hago aquí?  Yo estaba en una persecución me perseguían…corría, me alcanzaban.. mi glucosa no remonta….estoy completamente empapada.

A medida que fui perdiendo mi sintomatología a las hipos tengo que reconocer que fue en algún sentido un alivio para mí. Ya no moría con cada hipoglucemia sino de otra forma. De repente me veía en un sitio al que no recordaba haber llegado ¿qué hago aquí? ¿cómo he llegado aquí? ¿Estoy soñando? Despierta, despierta… despierta, estoy soñando… Estaba en la sala de urgencias del hospital en Barcelona, mis amigas fuera, yo sola. Miedo, mucho miedo, despierta, despierta, tengo que estar soñando¡¡¡¡, ¿es esto realidad o es un sueño? ¿qué me pasa? ¿qué hago aquí?¿cómo he llegado aquí?  Llanto, ira, quiero dormir, desaparecer, ¿donde están mis amigas?, ¿he llegado aquí sola? Despierta, despierta¡¡¡¡ hoy es mi cumpleaños¡¡¡.

Las hipoglucemias venían en cualquier momento en cualquier lugar, conduciendo por ejemplo. Una tarde lo único que recuerdo fue salir del trabajo, coger el coche y siguiente recuerdo gente pitando detrás de mi coche parado en una carretera de 3 carriles, en el carril central¡¡¡¡. Me pareció un sueño, encendí coche y aceleré. Aparque sin un rasguño. Miedo, pánico, pánico, llanto, no quiero seguir con esto, ¿cuándo acabará esto? ¿voy a morir?…Dejé de conducir varias semanas.

No puedo hilar con coherencia lo que se siente al tener una hipoglucemia pero así es una hipoglucemia, ausencia de coherencia. No todas las hipoglucemias que he tenido se representan así algunas leves ni siquiera perceptibles, fácilmente resueltas pero esas no te marcan, las que te marcan  son estas, las que te impiden  seguir adelante en un determinado momento de tu vida son éstas, las que narro aquí. Las que recordarás son estas. A día de hoy, después de encontrar un profesional excepcional que me ha ayudado a reducir las hipoglucemias y la gravedad de las mismas así como herramientas nuevas, puedo decir que estos episodios son el pasado. Por fin, descanso.

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