HISTORIA(S) DE LA DIABETES Y LA(S) AMISTAD(ES)

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HISTORIA(S) DE LA DIABETES Y LA(S) AMISTAD(ES)

Metáfora de la historia de amistad que hay detrás de Republikadiabetes y un poco más allá.

Historia de la diabetes

Érase una vez un boli de insulina que vivía en el bolsillo interior, el más escondido y más resguardado, de una mochila de colegio de una adolescente cualquiera con diabetes en los años 90. En esa misma mochila, en el bolsillo lateral con cremallera había unos cuantos caramelos y unos terrones de azúcar siempre a punto para ser usados en caso de hipoglucemia. En ese bolsillo no se podía poner nunca nada más por si se nos abría un terrón y se quedaba todo lleno de azúcar o bien se nos quedaba pringoso un caramelo, algo muy habitual en esa época. Por último, en el bolsillo delantero de la mochila, estaba el glucómetro, ese que aún tardaba casi un minuto en darnos un valor de glucemia y que solo se conectaba con nuestra libreta de glucemias de manera manual, o sea escribiendo con un fantástico boli.

Los años fueron pasando y esa mochila evolucionó en un bolso de universitaria. El glucómetro ya estaba a lo ancho en el interior del bolso en compañía de pintalabios y un teléfono móvil que solo llamaba y mandaba SMS. En cambio, los azucarillos, eso si ya en sobrecitos, seguían viviendo aislados dentro de un bolsillo lateral y la insulina seguía bien escondida en uno interior.

Un buen día esa ya licenciada decidió comprar un neceser molón, en el que ya aparecía la palabra diabetes, y en el que pondría gummy’s y azúcar, glucómetro e insulinas ya juntos. Esos objetos que durante tantos años la habían acompañado y que de vez en cuando habían coincidido encima de una mesa durante un control o una hipo, pero que mayoritariamente habían vivido su vida en solitario, se juntaban. Pasarían a convertir ese neceser en una casa, un hogar, un lugar donde compartir penas y alegrías, un lugar para sentirse acompañado, donde buscar apoyo en los días de miedo o sonrisas después de un logro. Además, ese neceser sería el origen de una gran amistad.

Diabetes stuff

El tiempo siguió transcurriendo y a esos 3 mosqueteros se les fueron uniendo nuevos miembros, que con el paso de los días se convertirían también en nuevos amigos.

  • Llegó la bomba de insulina, un cacharro increíble capaz de hacer varias cosas a la vez: pitar, ser programada, poner insulina gota a gota, meter bolos, que funcionando 24h al día, los 365 días del año;
  • Llegó el pinchador Genteel, a simple vista un palo largo sin mucho más glamour pero que acabó generando una revolución a la hora de hacer controles capilares en otras partes más allá de los dedos. Un tío inspirador y que ha sacado muchas sonrisas a los viejos y no tan viejos;
  • Llegaron los sensores de glucosa, la glucemia intersticial que permitían tener luz todo el día, que aportaban tanto conocimiento sobre la diabetes que permitieron descubrir el efecto que tenían determinados alimentos en las glucemias, hipos inadvertidas de madrugada, que mejoraron controles y tiempo en rango y un largo etcétera de beneficios más;
  • Llegaron las tabletas de glucosa y finalmente los bolsos se convirtieron en lugares limpios, sugarfree, compañeros pertectos para las gummy’s;
  • Llegó Nightscout y lo revolucionó todo otra vez y esta vez de verdad, las distancias se hicieron invisibles, la telemonitorizacion de glucosa en tiempo real era una realidad y aunque a veces, por motivos varios, pueda perder conexión, ésta siempre acaba volviendo;
  • Llegó el teléfono móvil y un montón de aplicaciones y redes sociales que permitían buscar y obtener cualquier cosa concreta, en un momento concreto. Aunque no se estuviera todo el día pendiente ni conectados a ellas siempre estaban allí cuando se necesitaban para hacer un cálculo de raciones o la búsqueda de un apósito compatible con el tipo de piel que no hiciera reacción alérgica;
  • Llegó el movimiento páncreas artificial do it yourself y ya nada volvió a ser como antes.

Y vivieron todos felices y comieron perdices en ese neceser molón con la palabra DIABETES. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Diabetes stuff

 

Nuestra historia de amistad y diabetes

Esta es la metáfora de la historia de amistad que hay detrás de Republikadiabetes y un poco más allá. Faby, Susana y Rosa, diabetosaurias de largo recorrido (boli, glucómetro y caramelos) nos conocimos gracias a Loli en ese neceser llamado Noches sin Dormir. Después de construir una relación de amistad en la distancia, pues cada una de nosotras vivimos en una parte del país diferente, nos desvirtualizamos y nos hicimos amigas de carne y hueso.

Pero la cosa no acaba aquí, y es que en ese neceser de Noches sin Dormir aparecieron Eva, Alberto, Pilar, Aina, Mélanie, Cintia, Jesús, Sonia, Óscar, Dani, Álex y un montón de nombres más. Ellos mismos ya se identificaran cada uno con si son la bomba, el Genteel, los cgm, las glucotabs, nightscout, el páncreas artificial DIY o las apps y las redes. Lo que sí es una realidad es que todos ellos han pasado, hemos pasado, a ser grandes amigos.

amigos

Esta historia de amistad que para nosotr@s tiene unos nombres, para muchas otras personas que forman parte del mundo 2.0 de la diabetes tienen otros, pero repiten más o menos el mismo esquema, con esa confianza, con esa cooperación, con ese cariño, con esa predisposición, con ese todo por el todo y todo para todos. Existen millones de microredes de amistad alrededor de la diabetes dentro de la red.

La revolución de la diabetes digital, una pantalla, nos ha permitido crear algo extraordinario, unas relaciones sólidas y sinceras. Aun así y sin olvidar lo que nos enseñó en una de sus charlas el gran Iñaki Lorente, aunque las redes y la diabetes digital hayan venido a cambiarlo todo, hablar en la red no nos convierte automáticamente en amigos (ni tan siquiera serlo en Facebook). La amistad, en la grandeza y magnitud de lo que por ella misma significa, se cultiva todos los días, se hace crecer con cada bache y con cada alegría… y cuando llegamos a este punto, entonces sí, sabemos que, independientemente del soporte donde la vivamos, es para SIEMPRE!!!

  1. Que me cae la lagrimita…
    ¿Qué deciros que no sepáis?
    Gracias, mis diabetosaurias pepinas. No hubiera podido sin vosotras. Sois lo mejor que me ha traído la diabetes. Os quiero mucho.

  2. Un abrazo profundamente agradecido a toda la comunidad 2.0 y especialmente a vosotras, diabetosaurias republikanas 😘😘😘

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