SOBRE FRUSTRACIÓN Y OBSESIÓN

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SOBRE FRUSTRACIÓN Y OBSESIÓN

Creo que todas las personas con diabetes tipo 1 desarrollan, al menos, un superpoder y es la resistencia a la frustración.

Un superpoder realmente infravalorado y que pasa desapercibido por profesionales y gente ajena a la enfermedad, incluso gente que conociéndola, no es capaz de detectar. Este superpoder nos hace resistentes, no tirar la toalla ante subidas y bajadas, reaccionar a los cambios con mayor rapidez, ser resilentes.

Pero no solo eso, nos hace más empáticos, pero sobre todo, nos hace más tolerantes. Esto es difícil. Ponerse delante de ignorancia vestida, bien con bata o con tiza, puede ser un reto desbordante continuo gracias a los mitos que sobreviven porque un día alguien no se encargó de romperlos.

No solo es frustrante el esfuerzo sin recompensa, bien sea por valores puntuales o después de largos meses de empeño sino por las palabras que nos arrojan esos outsiders (los que viven fuera del mundo de diabetes tipo 1) o incluso, y todavía más doloroso, por parte de insiders (los que viven cerca la diabetes tipo1). Estos insiders vienen a actuar como los abuelos cebolleta que quieren que todos hagan las cosas de un mismo modo que ellos entienden y controlan, no comprenden la diversidad ni creatividad de soluciones dispares válidas a problemas comunes, sino que consideran soluciones únicas a problemas. 

Y por esto quiero escribir sobre ello para advertir a recién debutados qué pueden esperar, qué no deben escuchar y  por qué no debe quedarse callados cuando escuchan algo así.

Hemos oído, como personas con diabetes tipo 1, bastantes barbaridades a lo largo de muchos años de mucha gente: “eso no es nada”, “con el tiempo se estabilizará”, “no es para tanto”, “ya bajará”,”la cura está a ya en 5-10 años”, “siéntate que no te pasa nada por tener una hipoglucemia”……. Y suma y sigue frases reales escuchadas por estos nuestros oídos como puñales a nuestra condición, inteligencia y corazón. Esta es la mayor frustración sin duda a la que personalmente me he tenido que enfrentar. También a las hipoglucemias después de una cena, a las hiperglucemias sin sentido pero estas creedme no duelen ni la mitad que estas palabras “ofensas”.

La mayor parte de las veces optamos por 2 alternativas. La primera levantar la cólera de demonio más escondido que intentamos de ocultar y la segunda hacer oídos sordos y seguir adelante con una increíble y admirable cara de póker (yo la tengo muy perfeccionada ya). Pues bien, yo propongo una tercera alternativa y es educar. Intentar educar para derribar mitos, para hacer de los outsiders insiders y a insiders desinformados en insiders proactivos, atraer a esos a nuestro lado y hacer un bien al futuro de las generaciones que se encuentren a estas personas.

Toda esta reflexión nació de una visita a mi centro de salud para una analítica rutinaria. Yo llevo sensor que monitoriza mi glucemia de manera continua y casualmente estaba en brazo izquierdo (en verdad no caí que tendría analítica por lo general intento facilitar la tarea y ponerlo en piernas si tengo visita en centro de salud). El personal sanitario procedió a realizar la extracción en otro brazo y me pregunto por el sistema. En ese momento me emocioné, tengo que reconocer, por el interés mostrado. Las preguntas se sucedieron agradablemente:

  • Sanitario: ¿qué hace pone insulina o mide glucemia?
  • Yo: Mide,
  • Sanitario: ¿cuánto cuesta ese aparato?
  • Yo: Mucho pero lo amortizo muy bien,
  • Sanitario: ¿y dónde recibes los datos?, ¿en el móvil?
  • Yo: En mi móvil y de ahí en mi reloj
  • Sanitario: ¿cada cuánto mide?
  • Yo: Cada 5 minutos…

Hasta aquí la vida era de rosa y mi alegría de ayudar a la información del personal sanitario exponencial, craso error puesto que a continuación acaban las preguntan y empiezan la valoración.

  • Sanitario: Eso es una obsesión ¡¡ igual que los que se toman la tensión todos los días¡¡¡¡

En esos momentos con el brazo agujereado y mi fobia a las analíticas mi capacidad de reacción al 30% no me jugó buena pasada y me impidió contestar apropiadamente. En un intento en vano de explicarme le digo que depende si eres una persona estable glucémicamente, y le explico mi historial de hipoglucemias inadvertida (por ello me pusieron la bomba de insulina) e incidentes. En estos momento su colega de al lado levanta los ojos y juro que llegaron hasta su espalda sino se dieron media vuelta..

  • Sanitario: Ah claro bomba de insulina¡¡ ahora nos sobra el dinero en el Sistema Nacional Salud ¡¡¡

En estos momentos ya debí de irme pero nuevamente intenté explicarme

  • Yo: Precisamente por eso, porque no nos sobra el dinero, ponen estas herramientas a disposición de pacientes porque son coste efectivo y para que podamos vivir sin ingresar en urgencias (cosa bastante más cara que todo lo que llevo puesto).
  • Sanitario: Ya está te puedes ir
  • Yo: Muchas gracias

Y así termina un viernes a las 9h de la mañana, chateando con mis obsesionados de su salud y autocuidado con tipo 1 entre frustración, enfados y risas. Porque ellos son el motor de mi salud y con quien comparto mi “obsesión” llegar a los 90 con las menos complicaciones posibles derivadas de la diabetes y nuestra residencia a medida para pancreáticos.

Ni mencionar que lo de aprieta aquí, se me olvidó nada más coger el móvil y de aquí la consecuencia días posteriores.morado en brazo tras analítica

La definición de Obsesión:

Idea, palabra o imagen que se impone en la mente de una persona de forma repetitiva y con independencia de la voluntad, de forma que no se puede reprimir o evitar con facilidad.

Si algo nos define a las personas que vivimos con diabetes es la voluntad. No solo para cuidarnos sino para soportar tanto pinchazos físico como emocionales. Personas que reprimen su ira contra palabras ignorantes optando por hacer entender las necesidades que tienes en momentos especiales ya sea en el colegio, en el trabajo, realizando actividades familiares o cotidianas.

Si intentar mejorar tu vida con herramientas que la faciliten y eviten pensar en diabetes es una obsesión, bendita obsesión, si mejorar tu salud y evitar hipoglucemias que te hacen ingresar en urgencias (que por cierto cuesta bastante más que un monitor continuo de glucemia) es una obsesión, me declaro del club de la obsesión como todos mis compañeros tipo1 y mis pancreáticos.

Si cuidar que los valores de tu hijo estén en rango es una obsesión, me declaro fan de todos esos padres y madres que dedican su tarea a ello y mi admiración a todos los que cuidan de su salud con esta bendita obsesión.

En mi vida como paciente he adorado a mis profesionales, a otros los he odiado, generalmente amado por su empatía pero me pregunto ¿qué puedo hacer yo para cambiar a los que no saben entendernos?. Sigo buscando la respuesta…

  1. Ni caso. Gente tóxica. Infelices en su vida que quieren intoxicar su infelicidad al resto. Gentucilla a la que no hay ni que escuchar. Pero gracias a dios son minoría. El problema es que hacen mucho ruido.

    Lo importante es la hba1c de esa analítica! El resto ni caaaaso!

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