EL TERCER TRIMESTRE DE EMBARAZO Y EL PARTO CON DIABETES… SIN MEDIDOR CONTINUO

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EL TERCER TRIMESTRE DE EMBARAZO Y EL PARTO CON DIABETES… SIN MEDIDOR CONTINUO

Después de una pausa (larga) en la temática maternidad en la que hemos hablado de muchas otras cosas, hoy os contamos cómo fue mi tercer trimestre de embarazo y mi parto (aquí podéis leer mi experiencia de la preparación al embarazo, el primer trimestre y el segundo).

Mis compañeros, los vómitos

Mi tercer trimestre no empezó muy diferente a los otros dos en relación a los vómitos y es que siguieron allí. De hecho, siguieron ahí hasta el último día, en el sentido literal de la palabra,pues Martí nació a las 8:15 de la mañana y yo vomité por última vez a las 5:13 de la madrugada. Particularmente, lo más complicado de mantener la diabetes a raya,como ya comenté anteriormente, no fue sólo el hecho de tener diabetes y estar embarazada sino el reto y el desafío de hacer esto además vomitando cada día y muchos días a todas horas. Aún con la medicación y siguiendo todas las instrucciones de mi equipo médico, los vómitos no desaparecieron.

Resistencia máxima a la insulina

El 3r trimestre fue sinónimo de resistencia máxima a la insulina a la hora del desayuno, algo por norma muy habitual llegados a estas alturas del embarazo. Mi récord se situó en un ratio de carbohidratos a la hora del desayuno de 3,5 unidades de insulina, con una espera de aproximadamente de una hora entre la administración de la dosis de insulina y empezar a comer. Esto cada día era lo más complicado y lo que más tensión me provocaba porque se le sumaban los vómitos, que nunca sabía si aparecerían o no, y que una vez puesta la insulina sabía que tenía que contrarrestar con carbohidratos. Así que, al final del embarazo y con todo este cóctel y panorama, a primera hora de la mañana reducí el consumo de carbohidratos a la mínima expresión y apliqué la teoría de los números pequeños. Pequeñas cantidades de todo para minimizar riesgos y shocks que no pudiera controlar.

Los controles…

La hemoglobina se mantuvo estable como en los trimestres anteriores entre el 5,5% y el 6% pero nada más y nada menos que con la friolera de una media de 15,8 controles capilares al día durante estas semanas, o lo que es sinónimo 1.134 controles capilares en menos de 3 meses (sin medidor continúo y sin Genteel como pinchador).

… y algunas cositas más

Además, una nueva invitada se sumó a nuestra fiesta alrededor de la semana 35 de embarazo: el riesgo de preclamsia leve. Mis valores de tensión arterial subían en algún momento y empezamos a controlar las proteínas en orina. Así que a todo el control habitual, tuve que añadir el control de la tensión, pues a la mínima que cualquiera de las mediciones superara el umbral que mi equipo médico me había marcado había que salir corriendo a urgencias. Por suerte, esto nunca pasó y fuimos midiendo tensión, además de glucosa, hasta el final del embarazo. De hecho, tal y como apunta la literatura el riesgo de preclamsia es superior en las gestantes con diabetes.

Yo no hice extracción prenatal de calostro en su momento porque no tenía todos los conocimientos sobre lactancia materna que tengo ahora, pero si a día de hoy volviera a ser madre, sin duda lo haría. La extracción prenatal de calostro consiste en extraer calostro de manera manual antes de dar a luz para que pueda ser utilizado como suplemento para el bebé una vez ha nacido en caso de necesitarlo y, por lo tanto, no tener que recurrir a la leche artificial o al suero glucosado en caso de hipoglucemia. Precisamente, las mamás con diabetes son uno de los grupos en los que la evidencia y los profesionales animan y lo recomiendan porque tenemos más probabilidades de que, una vez hayan nacido, nuestros bebés puedan tener hipoglucemia. Una vez extraído de manera manual una vez al día, se congela en una jeringuilla, que el día del nacimiento vamos a tener que llevarnos al hospital. Las primeras veces se extraerán una pocas gotitas, pero poco a poco se irá extrayendo cada día un poco más. De hecho, lo óptimo es que las jeringuillas tampoco contengan una gran cantidad cada una de ellas (1-2-5 ml) porque en el momento de nacer los bebés tienen un estómago diminuto!!! De esta manera, y dado que estamos hablando de oro líquido, es preferible si hay que recurrir a él usar varias jeringuillas que no tener que tirarlas a la mitad sin acabar todo el contenido

El parto

El GrupoEspañol de Diabetes y Embarazo (GEDE) que en el año 2015 publica en la revista Avances en Diabetología el Documento de Consenso “Asistencia a la gestante con diabetes. Guía de práctica clínica actualizada en 2014”. Este documento apunta que con un control metabólico correcto y vigilancia adecuada del bienestar fetal, se debe dejar evolucionar la gestación hasta el inicio espontáneo del parto. A partir de la semana 38 se puede plantear la inducción del parto en mujeres con buenas condiciones obstétricas. Si en la semana 40 el parto no se ha iniciado, se valorará la finalización del embarazo.

La vía de elección del parto será la vaginal. Las indicaciones de cesárea son las mismas que para las gestantes sin diabetes, a excepción de que el peso fetal estimado supere los 4.500g o exista el antecedente de una distocia de hombros en una gestación anterior. La retinopatía diabética no es una contraindicación para el parto vaginal.

El hijo de madre con diabetes es un neonato de riesgo elevado por las frecuentes complicaciones que presenta (hipoglucemias o ictericia secundaria, entre otras).

En nuestro caso, el embarazo terminó a las 38 semanas exactas. El lunes, como todas las semanas en los últimos dos meses, fuimos a control y dado el riesgo de preclamsia, los vómitos que serían ahí y las hipoglucemias del final que empezaron a aparecer, mi equipo decidió plantear una inducción para el día siguiente. Así, después de unas cuantas horas de arduo trabajo, Martí, nuestro peque, llegaba al mundo. Nuestro parto empezó muy bien pero por motivos varios,y todos ajenos a la diabetes, se complicó y acabó en cesárea de urgencia.

En esos primeros minutos después de nacer empezamos la lactancia y a partir de ahí el resto de la historia ya la conocéis!!!!

Cuando has tenido diabetes  desde que naciste y todo lo que has hecho en tu vida ha sido con esta compañera de viaje, ser madre te parece aún más extraordinario de lo que lo es para cualquier persona. En esos primeros momentos, mi mente se trasladó unos 25-30 años atrás, cuando jugando con mis muñecas soñaba con mi familia y siempre me planteaba si alguien como yo (en los 80 las cosas no eran como son hoy!!!) tendría su propia familia. Y ahí estaba, una familia de carne y hueso, de verdad, un papa, una mamá y un bebé, simplemente MI FAMILIA.

  1. Enhorabuena por partida doble!!! Personalmente después de mi primera (y única) experiencia como madre os admiro mucho a los que repetís teniendo en cuenta como fue todo nuestro proceso!!! De lo que supone ser madre con diabetes y los retos que implica a la hora de educar a tus hijos hemos hablado alguna vez en el blog, pero seguramente deberíamos hacerlo más a fondo… 🙂 🙂

  2. Hola! Yo también soy diabética desde bien pequeña. Costó muchísimo quedarme embarazada. Durante el embarazo estuve muy controlada y además mi diabetes se portó estupendamente. Todo genial. La sorpresa fue que a los 3 meses de dar a luz me quedé embarazada de nuevo. Los vomitos fueron en el segundo embarazo mi fiel enemigo. Los dos embarazos fueron inducidos en la semana 40. Pero sobretodo con el segundo lo hubiera provocado antes. 4.600 kg y 59 cm de altura. Parto vaginal los dos. Así que para mí dos milagros, pensando que no podía y …. hoy tengo dos niños sanisimos de 3 y 4 añitos. Enhorabuena 😘 (lo malo es controlar la diabetes cuando se vuelven terremotos!! 😉)

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