¿PUEDO SER MADRE SI TENGO DIABETES?

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¿PUEDO SER MADRE SI TENGO DIABETES?

La respuesta a la pregunta es , por supuesto, puedo ser madre teniendo diabetes.

Yo me hice esta pregunta desde muy pequeña. Haber debutado de bebé plantea que tú no conozcas otra manera de vivir, que todo lo que tengas o quieras hacer sea siempre con la diabetes como fiel compañera y que por lo tanto, todos tus sueños o deseos, pasen, ineludiblemente, por encajarla de manera que, aún con su presencia, sea posible alcanzarlos.

Todo lo bueno que hemos visto sobre los avances y la manera de tratar la diabetes desde que yo debuté en 1981 también ha tenido su efecto en la maternidad. Ser madre con diabetes en los años 80 era mucho más complicado de lo que es en la actualidad y es que la ciencia, y sobre todo, la tecnología han sido nuestros grandes aliados ante este reto titánico.

¿Pero qué dicen las sociedades científicas sobre esto? En el año 2015, el Grupo Español de Diabetes y Embarazo (GEDE) publica en la revista Avances en Diabetología el Documento de Consenso “Asistencia a la gestante con diabetes. Guía de práctica clínica actualizada en 2014”. Hoy nos centramos en la primera parte del documento, la preparación del embarazo y la preconcepción.

 

Asistencia a la gestante con diabetes

La diabetes mellitus (DM) durante el embarazo es un factor de riesgo para el desarrollo de complicaciones en la madre y en la descendencia: Aproximadamente un 1% de todas las mujeres embarazadas presentan DM pregestacional (DMPG).

Repercusión de la diabetes pregestacional sobre la gestación, feto y neonato

  • Infecciones urinarias, candidiasis vaginal, polihidramnios, estados hipertensivos del embarazo y prematuridad.
  • Malformaciones y/o abortos (periodo de organogénesis) y crecimiento intrauterino restringido (CIR) en situaciones de vasculopatía materna.
  • Como consecuencia del hiperinsulinismo fetal secundario a hiperglucemia materna:
    • Macrosomía (distocias, traumatismo obstétrico y aumento de la tasa de cesáreas).
    • Riesgo de pérdida de bienestar fetal ante o intraparto.
    • Miocardiopatía hipertrófica.
    • Inmadurez fetal que puede manifestarse como síndrome de distrés respiratorio o alteraciones metabólicas.

Repercusión del embarazo sobre la diabetes mellitus pregestacional

Los cambios hormonales fisiológicos del embarazo son los responsables de las modificaciones en las necesidades insulínicas, que habrá que adecuar a lo largo del embarazo. Así mismo, el embarazo puede favorecer el inicio y/o la progresión de de determinadas complicaciones vasculares específicas de la DMPG (retinopatía).

Clasificación de la diabetes pregestacional en relación con el embarazo

Es toda diabetes diagnosticada antes del inicio del embarazo.

  • Diabetes mellitus tipo 1 (destrucción de la célula β, generalmente con deficiencia absoluta de insulina).
  • Diabetes mellitus tipo 2 (déficit en la secreción de insulina en presencia de resistencia a la insulina).
  • Otros tipos específicos de diabetes (defectos genéticos de la función de la célula β, defectos genéticos de la acción de la insulina, enfermedades del páncreas exocrino, endocrinopatías, fármacos u otras sustancias químicas, infecciones, formas poco comunes de diabetes de naturaleza inmune, otros síndromes genéticos ocasionalmente asociados a diabetes).

Asistencia clínica preconcepcional con diabetes pregestacional

  • El objetivo es determinar, en función de las complicaciones maternas secundarias a la diabetes, el riesgo que conlleva una gestación y prevenir y/o reducir las complicaciones maternofetales con un adecuado control y cuidado médico antes de la concepción.
  • Método. Proporcionar información a la futura gestante y a su pareja sobre la necesidad, en primer lugar, de valorar la situación de la DM materna para detectar posibles circunstancias que hicieran desaconsejable una gestación y, en segundo lugar, expresar la conveniencia de una participación activa de ambos para la consecución de los objetivos preconcepcionales, comunicando a la pareja la mutua repercusión entre DM y embarazo, haciendo referencia expresa a las posibles complicaciones que pueden surgir, así como a los métodos para prevenirlas.

Situaciones de muy alto riesgo, tanto para la madre como para el feto, que harían desaconsejable la gestación mientras se mantengan

  • Niveles de A1c>10% (85,8mmol/mol).
  • Nefropatía grave (creatinina plasmática >2mg/dl o proteinuria >3g/24h y/o HTA de difícil control).
  • Cardiopatía isquémica.
  • Retinopatía proliferativa grave, con mal pronóstico visual.
  • Neuropatía autonómica grave.

Control metabólico de la diabetes pregestacional

  • Corregir desviaciones del peso para obtener una adecuada situación ponderal.
  • Alcanzar previamente a la concepción una cifra de A1c lo más cercana posible a la normalidad, intentando evitar hipoglucemias, ya que no existe un umbral por debajo del cual no exista riesgo de malformaciones. Parece razonable recomendar niveles de A1c<6% (4,1mmol/mol)), intentando no sobrepasar un valor de 6,5% (47,5mmol/mol). Los objetivos de control glucémico durante el control pregestacional serán mantener una glucemia basal entre 70 y 95mg/dl (3,9-5,3mmol/l) y una glucemia posprandial (1h) entre 90 y 140mg/dl (5,0-7,8mmol/l), siempre intentando evitar la aparición de hipoglucemias.
  • Adecuada educación terapéutica diabetológica, que deberá adaptarse a los conocimientos de base de la mujer.
  • Intensificación de la frecuencia del autocontrol glucémico, siendo imprescindible el empleo de lectura instrumental (glucómetros), recomendándose la utilización de programas informáticos para la valoración de resultados.
  • Instauración de tratamiento nutricional y ejercicio físico adaptado al tipo de DM y situación ponderal.
  • En todos los casos se debe ajustar el tratamiento dietético y farmacológico de acuerdo con los objetivos establecidos de control metabólico.

Evaluación ginecológica

Se ajustará al protocolo de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) sobre asistencia preconcepcional, que se basa en el empleo de 3 instrumentos básicos: la historia clínica y exploración ginecológica, las pruebas de laboratorio y las acciones educativas y promotoras de la salud.

En este último apartado, destaca la necesidad de enfatizar la importancia de la consulta prenatal precoz.

 

Mi planificación y mis preguntas

Después de ver que podemos ser madres teniendo diabetes, el reto viene en el momento en que nos decidimos a serlo de verdad. Pasamos de lo teórico a lo práctico y por lo tanto, estas exigencias que hasta el momento teníamos escritas en el papel, hay que cumplirlas para conseguir el visto bueno de nuestro equipo médico. En este punto, en mi opinión, es realmente fundamental que el embarazo se haya planificado para que se cumplan todos los requisitos que minimizan los riesgos para la madre y el bebé.

Cuando has pasado por ello, te das cuenta que todos los focos de interés se centran en el embarazo con diabetes y que la vital importancia del antes y del después pasan mucho más desapercibidos y reciben mucha menos atención. Evidentemente, el desafío per sé es el embarazo pero empezarlo bien y que los riesgos asociados a él sean realmente minimizados depende, en gran medida, de la planificación anterior y del hecho de que en el momento de la concepción se cumplan todos los requisitos.

De este modo, las exigencias de buenos controles, buenas hemoglobinas, poca variabilidad y no hipoglucemias empiezan mucho antes del momento en el que el test de embarazo marca un positivo. Y también mucho antes es cuando en nuestra mente asoman otras preguntas relacionadas con el hecho de ser madres, siendo la estrella, la de si mi hijo va a tener diabetes.

Según la American Diabetes Association (ADA), las probabilidades que nuestro hijo tenga diabetes se resumen, en general, de la siguiente manera:

  • Si es el padre quien tiene diabetes tipo 1, las probabilidades de que su hijo tenga diabetes son 1 de 17.
  • Si es la madre quien tiene diabetes tipo 1 y dio a luz antes de los 25 años, el riesgo de su hijo es 1 de 25; si lo tuvo después de los 25, el riesgo de su hijo es 1 de 100.
  • El riesgo de su hijo aumenta al doble si se tiene diabetes desde antes de los 11 años. Si tanto la madre como el padre tienen diabetes tipo 1, el riesgo se sitúa entre 1 de 10 y 1 de 4.

 

Con el SÍ de la comunidad científica, así como con las probabilidades en mente, empezamos a buscar el SÍ de mi equipo médico y la planificación del embarazo en mayo de 2013. Digo empezamos porque es un trabajo conjunto que hicimos mi marido y yo, los dos juntos y los dos a una. Y es que, aunque la diabetes sea mía, sin su ayuda, apoyo y su implicación hubiera sido mucho más complicado cumplir con los requisitos y gestionar todas las emociones que la preparación de un embarazo implica. Nunca tuve miedo, si mucho respeto por lo que estábamos a punto de hacer, y sobretodo sobretodo, mucha mucha ilusión y energía.

El primer paso, en mi caso, fue abandonar las múltiples dosis después de 32 años para dar el salto a la terapia con bomba de insulina. Durante muchos años me había estado negando a ella por varios motivos (y ahora me arrepiento tanto de no haber aceptado antes la invitación de mi equipo médico a probarla) porque con los días me he percatado que la mayoría de esos motivos que me impulsaban a decir no eran totalmente infundados. Esa bomba, junto con el incremento de glucemias capilares, me permitió eliminar las hipoglucemias asintomáticas (de las que hablaré en otro post) que había venido sufriendo en los últimos meses, así como estabilizar mi hemoglobina entre el 5,6%-6% y reducir al máximo mi variabilidad dentro de los niveles recomendados.

Conseguir los objetivos más o menos deprisa, depende, sin duda, de nuestro punto de partida y de nuestras condiciones previas. Aun así, la disciplina y la constancia con las que afronté este proceso de preparación y planificación, alimentadas a su vez por el deseo de ser madre, hicieron que los números y la estabilidad que estábamos buscando llegara con relativa rapidez y no aparecieran esos nervios y esa desesperación que otras futuras mamás viven ante la falta de resultados. Y es que, otra vez y una vez más, las emociones en un momento tan determinante y tan trascendental de nuestra vida nos pasan factura y pueden hacer que nuestros valores de glucemia se descontrolen. Gestionar estas emociones, y las que vendrán después durante el embarazo, representan un auténtico reto añadido, al que, además muchas veces no se le presta toda la atención que merece.

Así, apenas 4 meses después de haber hecho el cambio, un 4 de septiembre de 2013, mi endocrina pronunció esas tan anheladas palabras: ADELANTE. ESTÁS PREPARADA. PODÉIS SER PADRES. Y aquí empieza el siguiente capítulo, el embarazo…

Puedo ser madre

  1. Rosa, sóc mare d’una nena amb diabetis tipus 1, i m’has donat resposta a totes les preguntes que m’he fet durant molt temps. Sense paraules, moltes gràcies!

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