PARA MIS PADRES…

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PARA MIS PADRES…

Soy lo que soy y como soy gracias a como ellos son y a todo lo que me han enseñado.

Mis padres. Hoy os hablaré de mis padres y de cómo gracias a su forma de educarme y enseñarme he conseguido llegar a los 36 años con diabetes sin complicaciones. Nunca podré agradecerles toda la dedicación, esfuerzo, sacrificio y voluntad que durante tantos años pusieron para que a día de hoy esté donde esté y haya podido vivir todo lo que he vivido.

Y es que las personas tipo 1 que debutamos de bebés como debuté yo entendemos la diabetes, la interiorizamos, la comunicamos al resto, nos relacionamos con ella y con el mundo, de la misma manera como vemos que lo hacen nuestros padres. La actitud que tienen nuestros padres con nuestra patología es lo que vamos a asumir como normal y nuestra opinión se formará a través de la suya. Y es que no sólo cuentan las palabras, los gestos, los sentimientos, el humor, es algo que los niños con diabetes percibimos rápidamente y no nos creemos que todo va bien si mamá lo dice pero no sonríe o si sus ojos están tristes y perdidos.

 

Mis padres me enseñaron desde muy pequeña que la diabetes no es un límite, es algo que me ha tocado y que para que nos deje vivir sin complicaciones hay que cuidarla, integrarla en nuestras vidas y tenerla siempre en cuenta a la hora de hacer o planificar cualquier cosa. Nuestro lema era vivimos con diabetes y no para la diabetes, así como que con las precauciones adecuadas podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos. Precauciones, consideraciones y todo aquello que necesitamos, muy importante no dejarnos esta parte a la hora de lo que podemos hacer. Quizás algunos que ahora sois padres y tenéis niños pequeños pensaréis que esto es una utopía, palabras que quedan muy bonitas para escribir en un blog pero aunque haya días que esto no sea así, que aunque haya momentos muy difíciles y situaciones en las que la diabetes nos obliga a cambiar de planes, este mensaje va calando. Se va haciendo fuerte en nuestro interior y nos da herramientas para afrontarla cada vez mejor, para llevarlo cada vez mejor, para que nos sintamos valientes y preparados delante de todos los retos que nos propondrá la vida.

Mis padres me enseñaron que lo que a mí me caracterizaba no era el hecho de tener diabetes, sino mis ojos verdes, mi pelo rizado, mi interés por las matemáticas, mi pasión por los Legos o el tener un perrito llamado Pelut. En realidad cuando era pequeña no me gustaba nada mi pelo rizado y muchas noches le preguntaba a mi madre si al día siguiente al despertarme los rizos y la diabetes se habrían ido. Mi madre siempre decía, manteniendo la compostura, que eso lo seguiría teniendo pero que seguramente tendría muchas más cosas o podríamos planear muchas más aventuras de las que habíamos hecho hoy y que en eso es en lo que teníamos que concentrarnos. Ahora que soy madre estoy segura que por dentro estaba rota, que sentía en el alma no poder decir otra cosa, que le dolía hasta el infinito no poder darme ese que tanto deseaba.

Mi perrito Pelut. El mejor perrito del mundo!
Mi perrito Pelut. El mejor perrito del mundo!

Mis padres siempre han hablado poco de mi debut y todavía menos de los sentimientos que esa primera infancia con diabetes les generó. En los 80 se hablaba mucho menos de las cosas que ahora y lo del apoyo emocional y psicológico era algo anecdótico. Soy consciente de ello ahora, cuando veo a través de los muchos padres que he conocido en los últimos años como os sentís ante ciertas circunstancias o como sufrís con algunas preguntas. Y por eso les admiro aún más y les estoy aún más agradecida.

Para mí mis padres fueron el motor de mi vida hasta que me fui a la universidad, mi apoyo, mi referente, mi refugio, mi todo. Sé, además, que dados los tiempos y las circunstancias renunciaron a muchas cosas que deseaban pensando en mi bienestar, poniendo siempre como prioridad esa normalidad, ese participar en todo lo que hacían los demás, ese ser uno más, ese deseo de pasar desapercibidos y contar en el grupo por los rizos y no por la diabetes. Renunciaron a más hijos, quizás es lo único que alguna vez me han dicho abiertamente, porque querían cuidarme y dedicarme todo su tiempo y sus esfuerzos. Por eso cuando la gente habla de hermanos, que yo no he tenido, no puedo ser objetiva porque mis padres decidieron no tenerlos pensando en mí. Quizás a día de hoy, con todo lo que tenemos y conocemos, la decisión sería diferente, pero en los 80 era lo que era y teníamos lo que teníamos, con lo que vamos a ser prácticos y dado que no podemos volver atrás, quedarnos con lo bueno.

 

Durante muchos años esta dedicación y el hecho que mi padre tenga diabetes tipo 1 desde sus 21 años hicieron que fuéramos totalmente autosuficientes y que yo misma con el resto del mundo hablara poco de lo que me pasaba. No por miedo o por vergüenza, sino porque con quien me gustaba hablar del tema era con mi padre. Porque entendía los síntomas a la perfección, porque a veces no era ni tan siquiera necesario hablar para entendernos. Mi madre, además de darme la vida, fue capaz de mimetizar tanto con nuestras necesidades que muchas veces tenía la sensación que sentía más la diabetes, en el significado literal de la palabra sentir, que nosotros mismos.

Mis padres me lo dieron todo de niña y me lo siguen dando todo de adulta. Ahora soy independiente totalmente y mi compañero de vida, mi marido (de quien hablaremos en otro momento), ha asumido esta función de acompañamiento y de compartir el camino. Querer a un hijo es algo maravilloso, querer a unos padres que te lo han dado (y te lo siguen dando) todo, es algo EXTRAORDINARIO.

La familia de excursión a la caza de aventuras... con todos los cacharros de la diabetes!
La familia de excursión a la caza de aventuras… con todos los cacharros de la diabetes!

Por mis padres en primera persona, y por extensión por todos los padres que cada día os dejáis la piel por vuestros hijos para que tengan lo que tengan puedan vivir una vida plena, MIL MILLONES DE GRACIAS, como hija, bebé, niña, adolescente y adulta (con diabetes tipo 1).

PARE, MARE, US ESTIMO. PAPÁ, MAMÁ, OS QUIERO.

 

Foto de portada: puesta en escena de mi familia cuando era pequeña. Mi padre, mi madre y yo con nuestros dos gatos y nuestro Renault 5, junto con el glucómetro de mi padre y mío que nos acompañan a todas partes.

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