EL PRIMER TRIMESTRE DE EMBARAZO CON DIABETES… Y SIN MEDIDOR CONTINUO!

2
EL PRIMER TRIMESTRE DE EMBARAZO CON DIABETES… Y SIN MEDIDOR CONTINUO!

Ver el positivo en el test de embarazo, en nuestro caso, no fue una sorpresa. Llevábamos meses preparándonos como pareja, y yo como futura madre con diabetes, para ese positivo que llegó un 21 de enero de 2014.

Hacía días que sospechábamos que algo ya hacia presentir ese positivo porque aparecieron los vómitos. Unos vómitos que me acompañaron desde el primer día hasta el último, 9 meses, con todos sus días y todas sus noches y durante todo el día. Realmente el gran hándicap de mi embarazo fueron los vómitos. Mantener los valores de glucemia adecuados estando embarazada, teniendo diabetes tipo 1 y vomitando todo el día, fue una misión titánica. Realmente titánica.

De todos los retos que antes me había puesto delante la vida y la diabetes ninguno había sido como el embarazo. Aquí no vale el famoso prueba y error o el ya ajustaré mañana, aquí todos los días y a todas horas hay que reportar valores de persona sin diabetes pero teniéndola.

Hoy nos centraremos en el primer trimestre de mi embarazo, que además coincidió con el primer trimestre del año 2014. En la primera parte del post repasamos lo que dice el Grupo Español de Diabetes y Embarazo (GEDE) que en el año 2015 publica en la revista Avances en Diabetología el Documento de Consenso “Asistencia a la gestante con diabetes. Guía de práctica clínica actualizada en 2014”. En la segunda parte, hablaré propiamente de mi experiencia personal durante el primer trimestre del embarazo.

 

Control durante el embarazo

1. Control diabetológico

Control metabólico

Tiene como objetivo el mantenimiento de normoglucemia durante el embarazo, intentando la obtención de valores de glucemia capilar semejantes a los de la gestante sin diabetes, evitando la hipoglucemia:

  • Glucemia basal: entre 70 y 95mg/dl.
  • Glucemia posprandial (1h): entre 90 y 140mg/dl.
  • A1c: media+2DE (A1c 4,8-5,7%).
  • Ausencia de cetonuria e hipoglucemia.

Métodos de tratamiento

  • Adecuar la dieta al peso de la paciente, a las necesidades de la gestación, a las preferencias de la mujer y al esquema terapéutico insulínico. El reparto de los diversos principios inmediatos, en cuanto al aporte calórico global, deberá guardar los siguientes porcentajes: hidratos de carbono (40-50%), proteínas (20%) y grasas (30-40%), con predominio de monoinsaturadas. Es previsible que el número de ingestas aumente por deseo de la paciente o para prevención de cetogénesis/hipoglucemias.
  • Recomendar la práctica de ejercicio físico moderado diario (más importante en la DM tipo2).
  • En cuanto al tratamiento farmacológico adicional a la dieta y el ejercicio (hipoglucemiantes orales e insulina), se seguirán los mismos criterios expresados en el control metabólico de la diabetes en la etapa preconcepcional. El inicio de tratamiento con infusor continuo de insulina durante el embarazo solo debe valorarse en caso de no conseguir los objetivos de control glucémico, debido al potencial riesgo de empeoramiento transitorio del control glucémico, cetoacidosis e hipoglucemia. Habrá que tener presente el aumento de sensibilidad a la insulina al final del primer trimestre y el aumento de la resistencia a la insulina en la segunda mitad de la misma, con los consiguientes cambios en los requerimientos.
  • Autocontrol domiciliario: se valorará la glucemia capilar mediante glucómetro. Se aconseja la realización de 3 glucemias preprandiales diarias y 3 glucemias posprandiales diarias, con una determinación nocturna según necesidades. Se recomienda también realizar análisis de cetonuria o cetonemia en situaciones de enfermedad o si glucemia >200mg/dl para descartar cetosis/cetoacidosis; y basal de forma ocasional.
  • Proporcionar glucagón para utilizar en caso de hipoglucemia severa.
  • Determinación de A1c cada 4-8semanas.
  • El seguimiento de la paciente deberá realizarse conjuntamente por el obstetra y el diabetólogo. La frecuencia de las visitas se adaptará a la situación clínica de la gestante, siendo aconsejable que tengan lugar cada 2-4semanas.

2. Control oftalmológico

  • Examen del fondo de ojo: antes o al inicio y en la segunda mitad de la gestación, alrededor de las 28 semanas. En las mujeres con retinopatía, las exploraciones se programarán a juicio del oftalmólogo.
  • Fotocoagulación retiniana con láser si se considera preciso.
  • Evitar en lo posible la práctica de fluoresceingrafía retiniana.

3. Control nefrológico

  • Determinación de excreción urinaria de albúmina en el primer, segundo y tercer trimestre de la gestación.
  • Suspender tratamiento con IECA, antagonistas del receptor de la angiotensinaII (ARAII), estatinas y otros fármacos potencialmente nocivos, si no se hubieren retirado en el periodo preconcepcional. Los niveles de presión arterial deben intentar mantenerse por debajo de 130/80mmHg.

4. Control obstétrico

Primera visita

  • Confirmar la gestación y fijar la edad gestacional.
  • Valorar la viabilidad embriofetal.
  • Descartar patología obstétrica y/o ginecológica asociada.
  • Aunque actualmente no hay evidencia suficiente para recomendarlo en la DM tipo1 que no presenta otros factores de riesgo vascular, dada su efectividad en gestantes de alto riesgo de preeclampsia se podría valorar el uso de ácido acetilsalicílico a dosis bajas.
  • Revisión de la historia clínica y exploración obstétrico-ginecológica (características uterinas, cervicales, anexiales y mamarias). Toma para citología si no se ha realizado en la consulta preconcepcional.
  • Estudio ecográfico con el fin de establecer la cronología de la gestación, constatar la vitalidad y la normalidad del embrión (o en su caso del feto) y su ubicación en la cavidad uterina, así como las características de los anejos.

Revisiones succesivas

  • Vigilar el bienestar materno y descartar complicaciones asociadas.
  • Valorar el crecimiento y el bienestar fetal, así como la presencia de posibles complicaciones.
  • Control obstétrico habitual. Valoración de la frecuencia cardiaca fetal, circunferencia abdominal, altura uterina y movimientos fetales. Control de peso y presión arterial.
  • Estudio de anomalías congénitas. Están sometidas a mayor riesgo de malformaciones, y por tanto deben ser objeto de especial atención.

 

Mi primer trimestre de embarazo

Mi primer trimestre estuvo como ya he dicho, marcado por los vómitos, pero aun así con unas glucemias, a grandes rasgos, bajo control. Este control y sin medidor continuo, lo conseguí en base a una media de más de 15 capilares diarios y con bomba de insulina Medtronic. Aunque nos parezca que solo han pasado 3 años desde 2014 y que las cosas en diabetes siempre son iguales, en el primer trimestre de mi embarazo aún no habían salido al mercado ni el Freestyle Libre de Abbott ni la bomba 640g con Enlite de Medtronic. Con lo que las opciones de medición continúa eran pocas y realmente muy muy muy caras y por ese motivo combiné la terapia de bomba de insulina con la glucemia capilar.

Primer trimestre de embarazo
Primer trimestre de embarazo

Estos primeros tres meses los vómitos fueron constantes, algunos días durante todo el día, incluso alguna noche. Tome medicación desde el primer día y hacia glucemias cada 2-3horas como mucho porque además de lo complicado que es regular la insulina sin saber si tu estómago va a aguantar lo que acabas de comer, este primer trimestre estuvo caracterizado por las hipoglucemias, aún reduciendo semana a semana las dosis de insulina. La opción de poner la insulina después de comer para ver si vomitaba o no, no era una opción ya que una de las grandes exigencias (entre otras) que tiene un embarazo con diabetes es que las glucemias posprandiales a la hora (no a las 2 horas como hacemos habitualmente) no pueden pasar de 140. Esta exigencia ya es muy complicada en condiciones normales, sin saber si la comida va a aguantar en tu organismo fue algo muy estresante. La estrategia escogida la mayoría de días era poner medio bolo antes y medio bolo justo al acabar de comer. Comer cantidades muy muy muy pequeñas y los hidratos muy muy muy repartidos (incluso de madrugada), para evitar al máximo los picos, de un lado, y para no tener grandes cantidades de insulina activa en el cuerpo a la vez. De esta manera si vomitaba, y había que volver a comer algo extra dulce, era más sencillo gestionar el riesgo de hipo.

Poco a poco, además, fui eliminando alimentos de mi dieta. Los que seguro seguro que vomitaba. Así verdura, la mayoría de frutas (excepto el plátano y la manzana), las sopas, los platos calientes de cuchara (rollo puchero o escudella), el queso, el embutido (excepto el jamón de pavo), la leche y todos sus derivados, desaparecieron de mi alimentación en este primer trimestre. Realmente esto me supuso un gran peso de conciencia y una gran preocupación, pero siguiendo los consejos de mi equipo médico y viendo que había días que a las 5 de la tarde aún no había podido comer nada en condiciones, optamos por comer solo lo que teníamos más garantías de que me sentaría bien. Aun así, y dado que los primeros meses los vómitos son habituales en muchos embarazos, yo seguía albergando la esperanza de que eso pasaría y que una vez pasado ese primer trimestre podría recuperar un poco la normalidad (ilusa de mi!!).

Me he guardado el último párrafo para hablar de mi equipo médico del Hospital Clínic de Barcelona, para el que solo puedo tener palabras de agradecimiento. De entrada el funcionamiento del control pregestacional ya había sido con la endocrina que después fue mi profesional de referencia durante toda la gestación. Además, trabajando conjuntamente con el equipo de ginecología y obstetricia, de manera que en cada consulta (que eran cada 2 semanas) me veían al mismo tiempo endocrina y ginecólogo. La tranquilidad y la confianza de esta organización fue total y absoluta porque las indicaciones y recomendaciones eran unas, dichas a la vez por ambos profesionales, que ya se ponían de acuerdo en ese momento y no tuve que vivir la sensación esa descrita por otras madres a las que el endocrino les dice una cosa y el ginecólogo otra y que después no saben qué tienen que hacer.

En ese primer trimestre además hubo multitud de pruebas de control para asegurarnos que todo estaba correcto: analítica, ecografías varias, prueba de triple screening y ecocardiograma fetal. La hemoglobina estuvo entre 5,8% y 6% en esta primera etapa y en la prueba del ecocardio fetal con 12 semanas de embarazo fue donde nos comunicaron que parecía (aún no se podía asegurar) un niño. El ecocardio fue la prueba que más me impactó de todo el embarazo ya que consiste en ver el corazón del bebé a través de una ecografía, escuchar como late al mismo tiempo que se ve la imagen en la pantalla, ver cómo se mueve el flujo sanguíneo que entra y sale de su corazón, mientras nos aseguramos que sus medidas son las adecuadas y no aparece ninguna de las tan temidas malformaciones congénitas cuyo riesgo se ve incrementado por el hecho de tener la madre diabetes tipo 1. El milagro de la vida. Al ver por primera vez ese ecocardio sentí en su máxima plenitud lo que es ese milagro de la vida junto con el milagro de la ciencia. Estábamos viendo el corazón de un bebé que a penar media 6 cm y que ya estaba plenamente formado y funcionando a la perfección y, lo mejor, mientras veíamos como bombeaba en directo, también lo estábamos oyendo.

Después del primer trimestre, vinieron el segundo y el tercero (como es lógico) y a los cuales dedicaremos un post específico para cada uno de ellos en las próximas semanas.

  1. Hola Rosa, lo primero de todo quería darte las gracias por relatar un experiencia tan personal…
    Tras dos test positivos, con su alegría, su preocupación y sus respectivos duelos ya que ninguno de los dos han prosperado, ver que podemos lograrlo me anima muchísimo.
    Algunas veces, a parte de una enfermedad crónica que viaja con nosotros desde hace muchos años (desde hace 21 años en mi caso), aparecen nuevas patologías autoinmunes relacionadas con la coagulación que nos hacen la puñeta…
    En mi caso, lo bueno es que no soy una persona expectante, como sé que mi sistema inmune a veces me hace la puñeta, intento objetivar con datos analíticos las cosas que siento que no van bien.
    Lo malo, es que no sabes por qué tienes hiperglucemia cuando estás en tratamiento con reproducción asistida y tienes que administrarte estrógenos, progesterona…y encima tienes un síndrome antifosfolípido obstétrico.
    Espero tus siguientes posts con dulce final, un beso enorme.

    • Mucho ánimo Pilar!!!! Por si te animas tenemos un grupo en Facebook llamado Dulce Tribu NsD formado por mamás y papás y futuros mamás y papás con diabetes, es decir los que tenemos diabetes somos los padres y hablamos de todo lo relacionado con la maternidad/paternidad teniendo diabetes nosotros. Embarazo, preparación, parto, lactancia, tienen un papel muy activo en el grupo!!!!! Si te animas, allí estamos!!!! Mucho ánimo y un abrazo!!!

LEAVE A REPLY