10 SITUACIONES QUE TE PUEDES ENCONTRAR AL VIAJAR CON DIABETES

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10 SITUACIONES QUE TE PUEDES ENCONTRAR AL VIAJAR CON DIABETES

Estamos casi todos de acuerdo en eso de que viajar es un placer.

Viajar con diabetes implica tener en cuenta nuestra condición a la hora de planificar el viaje y el equipaje, tomar las precauciones necesarias para que todo salga bien mientras estemos fuera y cargar con todo nuestro material por duplicado o triplicado para minimizar cualquier posible contratiempo que pueda surgir.Además de todo esto que implica algo de trabajo y esfuerzo extra, el hecho de viajar con diabetes nos deja situaciones curiosas, incluso algunas graciosas, que hoy hemos querido recoger y explicaros. Amantes de viajar, y habiendo conocido más de 30 países entre las 3 a lo largo de nuestras vidas, escribimos un post conjunto con algunas de las mejores anécdotas de todos nuestros viajes.

  1. Aeropuerto de Helsinki (Finlandia). Mi padre, también con diabetes tipo 1, llevaba unos azucarillos de los cuadrados en el bolsillo del pantalón, envueltos en papel. Una vez pasado el arco de seguridad del control de pasaportes, se acerca el policía y le pregunta ¿Qué lleva en el bolsillo? Mi padre, muy tranquilo, lo saca y responde “Sugar” (azúcar). El policía pone unos ojos como platos y dice “Sorry? What did you say?” (¿perdone? ¿Qué ha dicho?). Mi padre vuelve a repetirlo y el señor nos dice que tiene que analizarlo. Y mi padre, único en su especie, le responde, no no no es necesario que analice nada, si quiere me como uno que creo que estoy un poco bajo y así vamos más rápido y le ahorro trabajo. Sacamos el glucómetro ante la perplejidad del policía, hace un control y se come el azucarillo. El policía se pone a reír, igualmente analiza uno de los otros azucarillos y seguimos nuestro viaje después de comprobar que efectivamente, era azúcar.
  2. Aeropuerto JFK, Nueva York (Estados Unidos). Control de pasaportes al aterrizar, paso previo a entrar en Estados Unidos. El agente me indica que debo pasar a otro control de policía porque mi nombre tiene un aviso de búsqueda por narcotráfico. Y automáticamente empiezo a notar que entro en hipoglucemia (las situaciones de estrés siempre me han provocado hipo, fulminante y cuando son no planeadas las gestiono fatal). El mismo agente, muy amable, me indica que es un mero trámite porque la coincidencia es solo en el nombre y no en la nacionalidad, pero aun así hay que seguir el protocolo. Nos ponemos a caminar detrás de él y le digo a mi marido, estoy entrando en hipo y va no se le ocurre otra cosa que decir “DESCONECTA LA BOMBA!!!!!!!”. A lo que el agente se da la vuelta con una cara bastante más seria!!! Le digo que es una infusora continua de insulina, se la enseño, la mira, la remira, la analiza y finalmente me siento a esperar mi turno mientras devoro sobres y sobres y más sobres de azucarillos. Me avisan por megafonía 5 minutos después y el señor policía me pregunta (tened en cuenta que mi cabeza no funciona al 100% porque estoy remontando una hipo tremenda), “What’s the porpouse of your trip?” (motivo de su viaje?). A lo que respondo, “Honeymoon” (Luna de miel). Me sonríe con una sonrisa inmensa, me devuelve el pasaporte y me dice “Welcome to the United States of America” (Bienvenida a los Estados Unidos de América) y ya está!!
  3. Aeropuerto de Múnich (Alemania). Escala volviendo de Japón. En mi mochila todo mi material (catéteres, reservorios, agujas, etc) y unas bolsitas llenas de piezas Nanoblock, una especie de juego de Lego japonés, que compramos para poder montar en casa. Analizan una a una tooooooodas las bolsitas, me preguntan qué es, porqué lo he comprado, para qué sirve… con toda la mesa llena de cosas de la diabetes que ni miraron!!!!!!!
  4. Puerto de Falmouth (Jamaica). La bomba de insulina pita al pasar el control de seguridad y uno de los agentes al decir que llevo una infusora me pide que me la saque y espere. Viene otra agente y me dice que tiene diabetes y que nunca había visto una!! Si por favor se la puedo enseñar!!! Y nos tiramos como media hora en el control de seguridad hablando de cómo se vive teniendo diabetes en Jamaica y de lo que le gustaría poder tener una algún día.
  5. En un avión de Delta, en el aire, destino Nueva York. Mi primer viaje a Nueva York. Año 2003. Con un cargamento terrible de insulinas y sin existir todavía la cartera frío ni ninguna de estas opciones supermodernas que tenemos ahora para trasportar la insulina. Al subir al avión, el personal de cabina me guarda toda la insulina en una de sus neveras (previo acuerdo con la compañía aérea, muy diferente también a lo que hacemos ahora). Llega la hora de la primera comida y por megafonía se oye “To the passenger Rosa Vidal, we need your attention. Please, contact with a cabin crew member” (Pasajero Rosa Vidal, por favor contacte con algún miembro de la tripulación de cabina). Lo malo del tema, es que yo estaba haciendo una siesta y no me enteré. Y repitieron al mensaje como diez veces más!! Hasta que una azafata vino a mi asiento directamente y me despertó… literalmente, quería morirme de vergüenza!

    Castillo Himeji de Nanoblock. Recuerdo de Japón.
    Castillo Himeji de Nanoblock. Recuerdo de Japón.
  6. Viaje a Madrid creo recordar, Aeropuerto de A Coruña. Mi mochila, para 2 días, cargada con mi tecnodiabetes (lápiz de soldar, piezas electrónicas, un multímetro, 2 bombas de insulina, varias intentos de páncreas artificiales DIY a medio montar). En los rayos X, obviamente, algo vieron pero lo importante es que al pasar el arco pité por la bomba de insulina a lo cual me subo la camiseta y le digo que soy portadora de “infusooooraa de insulina” (léase con entonación). El muchacho convencido me da el paso y el guardia que revisa las bolsas llama al muchacho. Mi cara un cuadro intentando pensar en esa excusa que (sorprendentemente) no había pensado antes sobre mis cacharros electrónicos que no quería facturar. En este momento el muchacho dice al revisor de equipaje que está bien, que soy portador de infusooooraaa de insulina y que eso es un rizador de pelo (refiriéndose al lápiz de soldar). En estos momento, me gustan esos clichés de que las chicas no podemos hacer cosas técnicas ni ser makers ni tener ni idea de tecnología, que solo podemos llevar un rizador de pelo en lugar de un lápiz de soldar, un multímetro o piezas de páncreas artificiales. Benditos malditos clichés que a día de hoy nos siguen persiguiendo.
  7. Primer viaje a España desde mi debut en Dinamarca. En aquella época, viajaba con NPH que debía inyectarse a unas horas determinadas. En el vuelo me tocó al lado un chico, que apestaba a cerveza y que se quedó frito a la primera de cambio. Yo me ponía la NPH en pierna y cuando llegó la hora punta (yo era muy muy muy disciplinada) no sabía como atizarle para que me dejara pasar hacia el baño ya que tenía pantalones y me habían enseñado a ponerla en muslo (recién debutada hacía unos meses contaba hasta en alto y era un show verme ponerme insulina ). Cuando abrió una mínima pestaña le dije que se levantara y corriendo al baño me puse mi NPH. Llegué a casa y siguiente inyección no encontraba mi boli. Me lo había dejado en el baño del avión!!!!….y con la aguja puesta y todo¡¡¡¡¡¡¡¡
  8. Aeropuerto de Santiago de Compostela hacia Canarias. Cacharrería encima varia, bomba de insulina y sensor en sitios diferentes. Paso por el arco y pito por lo que me para el señor guardia y le digo que porto “infusoooora de insulina” (léase con entonación). A continuación llama a una compañera al grito de “boommmmba”. Imagínense el cuadro y a media cola en parálisis. Corriendo viene la señora guardia y le empieza a echar la bronca al guardia simpático, la cola de al lado creo que nunca recogió sus cosa tan rápido como en los 3 segundo que tardó la guardia en venir. Después de cachearme y ni encontrar el sensor que ni había mencionado me dice que le gustan mis gafas. 🙂
  9. Realmente he tenido pocos problemas en viajes hasta que usé bomba de insulina, más allá de hipoglucemias. Una de las épicas fue en Japón, en Shinjuku, debía de tener una cara tan alarmante que nos paró una chica japonesa y me preguntó si estaba bien (yo a esta pregunta por sistema siempre respondo que sí aunque esté al borde de la muerte en vida). No se debió quedar convencida que se dirigió inmediatamente a mi acompañante y le dijo que yo no estaba bien que tenía mala cara y si necesitaba que llamara a una ambulancia. Ni mencionar que tenía una hipoglucemia grave que tratamos allí mismo. Pero sin duda fue el único país donde un tercero ajeno a la diabetes me ayudó de la manera más amable que nunca me han ayudado. Gracias a esa persona misteriosa que desapareció nada más dar el aviso a mi acompañante. A esos ángeles que caminan a nuestro lado sin ser vistos y aparecen en momento más adecuado. Mencionar que Japón es el país más maravilloso que he visitado hasta el momento pero las hipoglucemias en este país fueron de infarto total, incluso bajando todas las dosis me costó no caer en hipos graves los primeros 3 días. En esos momentos no llevaba ni bomba de insulina ni sensor, y con hipos asintomáticas, creedme que fue muy difícil los primeros días. Hoy en día si viajas no olvides un sensor!!!
  10. Terminal T4, Aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suaréz. De regreso a A Coruña tras el Diabetes Experience Day 2016. Tengo la costumbre de a la hora de vestirme no pensar en la bomba de insulina más que para colocarla donde menos se nota y molesta, y así me planté un vestido y la bomba en el canalillo para el vuelo de regreso. Llego al control, coloco todo en las bandejas, paso por el arco…y pito!!! Digo que llevo infusora de insulina y me piden informe médico, lo enseño, lo lee el guardia…y acabo en el zulo cacheada (como si fuese una delincuente)!!! A todo esto me había olvidado de sacar la tablet de la mochila y tenía que volver a pasar. Y allí estaba yo, descalza, teniendo que volver atrás y derivada al zulo para justificar la tercera teta y claro, no era plan levantar el vestido allí en medio. Muy amable (y guapete sea dicho también) el guardia que ante el panorama me ayudó a que no muriera en el intento de no olvidarme la mochila, el bolso, los botines, la tablet, el informe médico…Nota mental: a la hora de volar llevar la bomba de insulina fácilmente accesible.

Y tú, nos cuentas tus aventuras viajando con diabetes?

  1. Jajajaja, brutal, lo que me he reído.
    Nosotros desde el debut solo hemos ido a Menorca y en barco pero como madre previsora me llevé un cargamento de sensores, catéteres y demás. La maleta de la diabetes era más grande que la mía. Como digo siempre, la diabetes es nuestro tercer hijo, comporta muchos gastos y esfuerzo, tristezas pero también algunas alegrías cuando las cosas van bien, y ocupa también su espacio.

    Enhorabuena por no dejar que la diabetes os pare. Ya tengo ganas de hacer una escapadita, aunque tenemos que recordar poner en silencio el sensor en el aeropuerto ya que cada vez que pita, mi hijo mayor chilla como una sirena:”:booooombaaaa, booombaaa” para que no se nos olvide atender a su hermanito.

    • Hay que acostumbrarse a lo de microinfusora!!! Como sea!!!! Porque la palabra bomba da muchos dolores de cabeza jejeje!!! Seguro que en nada nos enseñas tus fotos de viaje!!! 😘😘

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