MIEDO Y DIABETES

0
MIEDO Y DIABETES

En la diabetes, el miedo es una constante que sobrevuela diariamente o al menos de vez en cuando sobre todas las personas a las que afecta (adultos, niños, adolescentes, padres, madres, familia cercana, amigos, conocidos, profesionales…)

Siempre he pensado que tener  miedo no es nada malo, pero lo cierto es que la sociedad en la que vivimos se empeña en imponer ideas que se consideran “saludables” como “vida normal”, “no tener miedo”, “ser valiente” y especialmente ante situaciones que consideran “sensibles” como puede ser un diagnostico en diabetes tipo 1.

Siempre digo y he pensado que el concepto tal y como se usa de la “vida normal “está totalmente sobrevalorado. Siempre he creído en el valor de la diferencias, hacer las cosas diferentes no es malo y ser diferente tampoco, pero sin duda ahí están todos intentando decirte que hagas vida “normal”. En realidad quieren referirse a una vida parecida a la que tenías antes de diabetes. Algo sin duda imposible en mi opinión, nunca tu vida será como antes pero puede ser igualmente buena. Pero todos hacen referencia a vida “normal”. A mí me gustaría obtener la definición de este concepto porque no lo tengo nada claro, si se refiere a ordinaria o corriente (algo que rotundamente no quiero), que se ajusta a la norma (algo que tampoco me va mucho la verdad), necesito más definición más concreción.

Ahí están todos, animándote a no tener miedo, a ser valiente a que lleves una vida normal. No me entendáis mal, consejos muy útiles pero como mente algo cuadriculada  yo quiero más definición, un plan de acción para pasar  de planificación a la ejecución, un CÓMO.

Pero este post va de miedo. Desde el debut el miedo se apodera de todos los implicados, seas adulto o niño es un cambio que supone de entrada miedo a los desconocido, a una nueva rutina que implica todos los aspectos de la vida. En este sentido muchos dicen que los niños son más flexibles y adaptables, yo también pienso que a medida que pasa el tiempo nos cuesta más cambiar hábitos pero sin duda los miedos también se apoderan de los más pequeños.

El miedo a complicaciones es inevitable a pesar de los mensajes positivos de si mantienes un buen control (término muy relativo) todo irá bien y bla bla bla, pues te persigue a ratos, a ratos te deja en paz, pero en cada examen  de ojos, analítica pues ahí está soma la cabeza en plan. “ hola que tal estasss????” así me lo imagino yo a los miedos como señores con cara y ojos y piernas que entran en la habitación de mi paz interior, bueno a veces no tanta paz interior vale pero paz al fin y al cabo.

En la adolescencia quizás tu mayor miedo es no encajar, no quieres a la diabetes, tampoco recordarla, tampoco le tienes miedo o sí pero da igual. Es algo temporal, hormonal dirían los profesionales. Puede ser una época maravillosa  o tempestuosa según se mire pero al fin y al cabo una época de cambios nuevamente.

frase motivacional todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo

A medida que pasa el tiempo y notas tu primera hipoglucemia pues ya los miedos empiezan a ser muy concretos a veces soportables. Yo los imagino como un tío calladito a mi lado. No molesta pero hay un tío ahí que no quieres tener al lado, un coñazo de tío vamos¡¡

Luego a medida que tienes episodios “traumáticos” el tío de al lado ya te empieza a caer muy mal porque hace un ruido atronador, se hace grande y se hace fuerte. Un miedo que ya lo oyes gritar, agotador, que no se controla con palabras bonitas de todo va a ir bien. El tío que peor te ha caído del mundo pegadito a tu lado al oído gritando. Aquí, ya no te vale los argumento ni vida “normal” ni “todo irá bien”, tú aquí ya quieres concretar mucho más, pero ¿cómo irá bien? ¿En qué irá bien? y sobre todo ¿ cómo cayo a este tío?… Ciertamente algo que los sistemas sanitarios no son capaces de dar respuesta fácilmente ni en el protocolo de atención a la diabetes figura como hacer callar a ese tío.

A veces, puedes ver el miedo en la cara de conocidos o amigos ante situaciones que tú ves rutinarias.

Por ejemplo, mi familia no soporta ver una aguja, de hecho se caen la mayoría redondos al suelo ante el mero hecho de coger un boli de insulina, ya ni hablar del glucagón. Ahí ves el miedo junto con tristeza muchas veces. Otras veces con amigos veo el absoluto miedo en sus ojos con hipoglucemias donde “no era yo”. Sí, esas donde ya no eres tú sino otra persona sin raciocinio o peor aún, para los demás,  aparentemente “el de siempre” para convertirte en alguien que hace “cosas raras”.

Lo que más me ha entristecido de mi enfermedad es ver el miedo, no como algo anónimo sino en la cara que alguien al que quieres. Esto, como persona con diabetes es muy duro y lo contrario estoy segura que también, ver un hijo con diabetes como padre es una experiencia desoladora.

Luego te sorprenden algunos grandes amigos que les da igual así te pongas la insulina en las tetas, la ausencia de miedo también me ha sorprendido gratamente por parte de mis mejores amigos. En este sentido reconozco que los prejuicios partían de mi más que de ellos.

Una vez pasas por hipos así, que te marcan, pues claro el tío que llevas al lado ya da bastante el coñazo porque tú lo que quieres es no volver a repetir situaciones que asustan a todos. En algún momento llegue a odiar a este tío que estaba siempre a mi lado.

Este tío ya es insoportable  cuando se te presentan retos como ser madre con diabetes. Esto ya no es que sea un tío gritando es un tío dinamitando con toda su artillería tu paz interior de 8 de la mañana hasta la medianoche con fines de semana incluidos. Da igual que tu muro de paz tenga 5 metros y 20cm de hormigón que es capaz de atravesarlo en tiempo relámpago si se pone el tío.

A medida que descubres herramientas y avanzas encuentras cómo hacer que el miedo se vaya callando de nuevo, lo entretienes primero con educación en diabetes, con monitores continuos de glucemia, con bombas de insulina, con tecnología y diabetamigos. En mi experiencia, es lo más útil que he encontrado para callar al tío tan pesado éste porque te das cuenta de estos diabetamigos hablan mucho más alto que el tío pesado, de hecho, a veces le damos una somanta palos y se queda pequeñito pequeñito.

Ahora camina a mi lado calladito como un bendito, a veces lo llevo de la mano pero no se escapa, ahora vivo a pesar del miedo en vez de vivir con miedo.

Sullie Sullivan

Sin embargo los miedos son diversos y cambiantes, a veces le damos alas con los “y sis” (¿y si le pasa algo? ¿Y si me pasa algo? ¿Y si me da hipo estando con mi peque? ¿Y si le pasa algo por mi culpa? ¿Y si no sé cuidarl@? ¿Y si no se pone la insulina? )

Los sentimientos a priori negativos tienden a infravalorarse, todos se quieren centrar en sentimientos “buenos”, “positivos”, yo creo que el miedo puede ser útil siempre que esté “calladito”, bajo control, nos mueve para hacer cosas, para querer controlarlo, para confundirlo. La diabetes da mucho miedo. Yo lo entretengo con tecnología y educación en diabetes, camina a mi lado detrás de mí…..

Frase motivacional "hazlo y si te da miedo hazlo con miedo"

LEAVE A REPLY

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.